Las Noticias

HECHOS DE LA HISTORIA M.I.C. EN BOLIVIA.

He aquí, a grandes rasgos el espíritu, las motivaciones que inspiraron a las Hermanas desde la fondación de la Misión en Bolivia en 1957. Los acontecimientos eclesiales como Concilio Vaticano II (1962-1966), Evangelii Nuntiandi (Pablo VI) 1975, Medellín (1968), Puebla (1979), Redemptoris Missio (Jean-Paul II – 1990) Vita Consecrata (1996) y Evangelii Gaudium (Papa Francisco) (2013) han .inspirado a las MIC en la realización de la Misión del año 1957 a los días de hoy. La preocupación por los pobres, los compromisos en y con el Pueblo de Dios y la participación de la gente en los proyectos de educación, salud, medios de comunicaciones sociales, promoción de la mujer, formación de promotores de la salud, la Palabra de Dios compartida, la colaboración con la Iglesia local etc. han marcado la presencia de las MIC dónde que estén. La Misión empezó en Cochabamba con una obra de educación con el Colegio comercial : Nuestra-Señora–de-Lourdes. A pocos tiempo, las Hermanas M.I.C. han tenido una preocupación por la educación de los niños de una zona marginada y fundaron una Escuela Primaria : Inmaculada Concepción, con la ayuda de proyectos y la colaboración de los padres de familia.
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Sin mí no pueden hacer nada

Ella es valiente, la pequeña Annette, sí, muy valiente. Sentada cerca de su papá, con las manos agarradas al pesado remo, ella lo jala, jala tanto como puede y, cosa maravillosa, la barca de pesca, puesta en movimiento por un empujón vigoroso, se desliza entre las aguas durmientes. Annette está contenta. Ella se siente acariciada por la mirada afectuosa de su padre, y para agradecerle, ella rema, rema siempre, casi sin dudar que los rudos puños del “viejo lobo de mar” hacen todo el trabajo. ¿ Por qué no compartiríamos la felicidad de la pequeña Annette? Envueltos, a cada instante, por la mirada acariciadora de la Providencia, rememos sin cesar, en el surco que nos ha sido trazado. El Buen Maestro no pide el éxito, ni las grandes obras, sino un corazón amante, animado de buena voluntad: es todo lo que Él espera. En los trabajos, en las penas que se encuentran en la ruta, Él siempre asume la mayor parte; y su alegría, es prepararnos magníficas recompensas, como si hubiéramos estado solos remando.
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