Cuentos y oraciones

PASAR DE I A WE

En mis años de juventud, mi padre nos cantaba a menudo, entre otras cosas, el folclore quebequense: Envoyons d'l'avant, nos gens ("Sigamos adelante, amigos"). El trabajo era difícil y esta canción reavivaba el ardor de los balseros. Las revistas de 2020 nos animaban a reavivar la esperanza para vivir mejor la pandemia; la revista de invierno ofrecía una esperanza con nombre de estrella para mantenerse firme. Hoy, estamos juntos para avanzar. El Papa Francisco nos anima a pasar del yo al nosotros, porque estamos en la misma barca y todos estamos llamados a remar juntos, un sueño de fraternidad y amistad social.

Hay un proverbio africano que dice Solos vamos más rápido, juntos llegamos más lejos. En el piragüismo y el kayak, la sincronización es un elemento clave para ganar la carrera, ¿no es así? Cuanto más sensibles sean los compañeros entre sí, mayor será la fuerza. La sinergia permite remar, llegar más lejos. En otras palabras, cuanto mayor sea la fuerza, mayores serán las posibilidades de tener éxito en la sincronización. Creemos esta sinergia entre nosotros para superar los obstáculos que se interponen en nuestro camino y dar fuerza a este deseo universal de la humanidad.

A principios del siglo pasado, la Venerable Delia Tétreault comprendió la importancia de esta sinergia para trabajar con un solo corazón al servicio del Evangelio. Bajo la inspiración del Espíritu Santo, apoyó a los obispos de la Iglesia canadiense en la posibilidad de fundar un seminario para las misiones extranjeras. Hoy nos complace celebrar el centenario de esta fundación compartiendo algunos testimonios de una misión compartida.

En cualquier viaje, lo importante es creer en la meta que queremos alcanzar, ya sea que haya una pandemia o dificultades que enfrentar, debemos avanzar, unir las manos y caminar juntos más allá de las divisiones, los conflictos raciales o políticos. ¡Dios siempre está actuando! Caminar según nuestras convicciones, aferrarnos a nuestros sueños a pesar de las presiones sociales a las que podemos estar sometidos por todas partes. Decir como Carole Guévin: ¡estoy aquí para ti! Sembrar la alegría y la esperanza en el camino de la vida. Esto es lo que los Sacerdotes de las Misiones Extranjeras y las Hermanas Misioneras de la Inmaculada Concepción tratan de vivir cada día en la misión que Dios les tiene reservada.

Juntos, somos solidarios entre nosotros para hacer de nuestro hoy la obra de Dios.

 

Traducción realizada con la versión gratuita del traductor www.DeepL.com/Translator