Las Noticias

Du 2019-12-29 au 2020-01-25

Oración para el fin del año

¿Que nos traerá el año que comienza?

Lo que quiera Señor pero te pedimos:

FE: para mirarte en todo.

ESPERANZA: para no desfallecer.

CARIDAD: para amarte cada vez mas y hacerte amar por los que nos rodean.

Dadnos  paciencia, humildad, desprendimiento y generosidad.

Dadnos Señor lo que Tu sabes que nos conviene y no sabemos pedir.

Que tengamos un corazón alerta, el oído atento, las manos y la mente activos y que nos hallemos siempre dispuestos a hacer tu voluntad.

Derrama Señor tu gracia sobre todos los que amamos y concede tu paz al mundo entero.

Así sea….

Du 2019-12-21 au 2019-12-29

La esperanza nos robustece en los momentos difíciles

El Adviento es un tiempo ideal para hundir profundamente nuestras raíces espirituales, para dejar que se extiendan hasta Dios, fuente de toda vida. Dada nuestra conexión con Dios, nuestra vida diaria también puede ser fuente de vida para los demás. La Navidad no sólo es una temporada para recibir regalos, mejor aun, es una temporada para deleitarnos dándonos a los demás. De esta manera, imitamos lo que Dios ha hecho por nosotros y precisamente en eso encontramos una alegría profunda. Preparémonos pues para ser generosos en los regalos que daremos a nuestra familia, compañeros de trabajo, vecinos, amigos y desconocidos: paciencia, prudencia, motivación, consejo, fe, esperanza y amor.

Hay un dicho popular y espiritual que dice: “Nadie da lo que no tiene”. El regalo que podemos dar a los demás durante la última semana de Adviento es la esperanza. Bebamos profundamente de este regalo espiritual que Dios nos ofrece. De esta manera podremos apreciar aun más dentro de nosotros el espíritu navideño y llevar a los demás las bendiciones del Niño Jesús el resto del año.

Es muy fácil que perdamos la paciencia con Dios y con los demás. Vivir una vida de esperanza significa estar dispuestos a vivir valientemente día con día. Es casi seguro que los cambios que se van realizando en nuestra vida sean muy sutiles y casi imperceptibles. Vivir en la esperanza significa que, aunque Jesús ya haya venido, necesitamos permitirle que concluya su viaje a nuestro corazón.