Las Noticias

Du 2021-04-04 au 2021-04-17

Domingo de Pascua

Entonces Jesús les dijo: «¡Qué poco entienden ustedes y cuánto les cuesta creer todo lo que anunciaron los profetas! ¿Acaso no era necesario que el Cristo padeciera para entrar en su gloria?»

Y comenzando por Moisés y reco­rriendo todos los profetas, les inter­pretó todo lo que las Escrituras decían sobre él. Cuando ya estaban cerca del pueblo al que ellos iban, él aparentó seguir adelante. Pero ellos le insistie­ron, diciéndole: «Quédate con nos­otros, porque cae la tarde y se termi­na el día.» Entró entonces para que­darse con ellos. Una vez que estuvo a la mesa con ellos, tomó el pan, lo ben­dijo, lo partió y se lo dio. En ese mo­mento se les abrieron los ojos y lo reconocieron, pero ya había desapa­recido.

Se dijeron uno al otro: «éNo sen­tíamos arder nuestro corazón cuando nos hablaba en el camino y nos ex­plicaba las Escrituras?»

Y en ese mismo momento se levan­taron para volver a Jerusalén. Allí en­contraron reunidos a los Once y a los de su grupo. Estos les dijeron: «¡Es verdad! El Señor resucitó y se dejó ver por Simón.»

Ellos, por su parte, contaron lo  sucedido en el camino y cómo lo habían reconocido al partir el pan.

Du 2021-04-04 au 2021-05-27

Un regalo de Pascua

https://slmedia.org/ch/blog/catholic-music-project-togetherness

Una invitacion a escucahr un canto an cantonese, interpretado las hermanas, alumnas y algunos sacerdotes amigos

Du 2021-03-29 au 2021-04-04

Jueves santo

Por consiguiente, la Eucaristía es memorial en sentido pleno: el pan y el vino, por la acción del Espíritu Santo, se convierten realmente en el Cuerpo y la Sangre de Cristo, que se entrega para ser alimento del hombre en su peregrinación terrena. La misma lógica de amor motiva la encarnación del Verbo en el seno de María y su presencia en la Eucaristía. Es el ágape, la cáritas, el amor, en el sentido más hermoso y puro. Jesús pidió insistentemente a sus discípulos que permanecieran en este amor suyo (cf. Jn 15, 9).

Para mantenerse fieles a esta consigna, para permanecer en él como sarmientos unidos a la vid, para amar como él amó, es necesario alimentarse de su Cuerpo y de su Sangre. Al decir a los Apóstoles: "Haced esto en conmemoración mía", el Señor unió la Iglesia al memorial vivo de su Pascua. Aun siendo el único sacerdote de la nueva alianza, quiso tener necesidad de hombres que, consagrados por el Espíritu Santo, actuaran en íntima unión con su Persona, distribuyendo el Pan de vida.

Por eso, a la vez que fijamos nuestra mirada en Cristo que instituye la Eucaristía, tomemos nuevamente conciencia de la importancia de los presbíteros en la Iglesia y de su unión con el Sacramento eucarístico. En la Carta que he escrito a los sacerdotes para este día santo he querido repetir que el Sacramento del altar es don y misterio, que el sacerdocio es don y misterio, pues ambos brotaron del Corazón de Cristo durante la última Cena.

Sólo una Iglesia enamorada de la Eucaristía engendra, a su vez, santas y numerosas vocaciones sacerdotales. Y lo hace mediante la oración y el testimonio de santidad, dado especialmente a las nuevas generaciones.

En la escuela de María, "mujer eucarística", adoremos a Jesús realmente presente en las humildes especies del pan y del vino. Supliquémosle que no cese de llamar al servicio del altar a sacerdotes según su corazón.

Pidamos al Señor que nunca falte al pueblo de Dios el Pan que lo sostenga a lo largo de su peregrinación terrena. Que la Virgen santísima nos ayude a redescubrir con asombro que toda la vida cristiana está unida al mysterium fidei, que celebramos solemnemente esta tarde.