SPIRITUALIDAD - Un largo Magnificat

MAGNIFICAT

SINFONÍA DE NUESTRAS VIDAS

Desde toda eternidad, Dios es preludio a todos nuestros sueños, nuetros compromisos. Desde siempre, su amor gratuito nos invita a afinar nuestras voces al concierto de su proyecto sobre la humanidad.

Hace más de 2000 años, en tierra de Palestina, el sí sincero de una mujer joven, María, iba a hacer posible lo inédito de Dios. Bajo la obra del Espíritu Santo un canto la invadió como una luz naciente en la noche de los tiempos.

Hace más de 100 años, el sí de una mujer, Délia, repercutía al canto de María permitiendo a Dios realizar un sueño. Guiada por el Espíritu Santo, su vida y más tarde la nuestra, nunca sería la misma.

Hoy todavía, el Magnificat de estas dos mujeres ilumina nuestras miradas para acoger con fe las maravillas ofrecidas, reanima nuestros corazones y nos transforma bajo el impulso de su gracia, dando ímpetu a nuestro caminar en el seguir a Cristo y para hacer visible el Reino.

"Mi alma glorifica al Señor y todo mi ser se alegra en Dios mi Salvador. Pues ha mirado a su humilde servidora. " Evangelio según San Lucas

"Si, hija mía, tiene cien veces razón de decir que el buen Dios es "madre" y bajo la acción de su divina Providencia, es madre incomparable." Délia

"Cuando me detengo para pensar que el buen Dios me ama divinamente a pesar de mi profunda miseria, me siento la criatura más feliz del mundo. Sean felices ustedes también, hermanas mias: ¡ Él nos colma de gracias! " Délia

Como tú, María de Nazareth, como tú Délia de Marieville, conquistadas por la gratuidad de nuestro Dios, se acuerdan nuestros corazones y por tantas maravillas damos gracias.

"Todas las edades me dirán dichosa pues el Todopoderoso ha hecho en mi grandes cosas. Santo sea su nombre para siempre." Evangelio según San Lucas

"Pidan a la Santísima Virgen poner en su corazón las disposiciones que llenaban el suyo en el gran día de la encarnación." Délia

"Sea nuestra vida por la oración, el sacrificio y el trabajo, un canto perpetuo de agradecimiento por nosotras mismas y por todos los que se olvidan de agradecer a Dios a quien todo le deben. Empapémonos en esta idea, vivamos de ello, actuemos tan bien que lo dejemos como herencia a las que nos reemplazarán." Délia

Contigo, María de la Esperanza, contigo, Délia del sueño, que la Palabra se encarne en el tejido de nuestro cotidiano, que llegue a cada fibra de nuestro ser y lo transforme.

Bendito seas tú mi Dios porque:
"Extiendes tu misericordia a todas las edades; tu amor se revela a la tierra entera.
Derrotas a los orgullosos y sus proyectos.
Acoges el grito de los humides, de los pequeños.
Sacias de bien a los hambrientos y despides a los ricos con manos vacias.
Has auxiliado a Israël tu servidor,
Te acuerdas de tu amor. " Evangelio según San Lucas

"¡Nuestra vida se resume en un "entregamos!". No basta agradecer a Dios en palabras ... Tenemos también que expresar nuestro agradecimiento con acciones." Délia

"Van a tierra de misión a llevar la Buena Nueva. Cuando se anuncia una buena noticia, todo el rostro respira felicidad. Ustedes van allá a llevar la mejor de las noticias: por lo tanto, estén siempre alegres." Délia

A tu manera, María de la Visitación, a tu manera, Délia misionera, dinamizadas por la alegría de la presencia del Resucitado en nuestras vidas, volvemos a recorrer las rutas del mundo con el fin de hacer visible el Reino.

"Caridad y Acción de gracias: ¡qué bellas virtudes van a practicar! A ejemplo de María tendrán que atravesar "montes y valles" para socorrer al querido prójimo, y su vida, en adelante, no será más que un largo Magnificat." Délia

Contigo María Inmaculada, contigo Madre Délia, nuestras vidas se hacen acogida, nuestros corazones se dejan transformer y nuestro ser entero se compromete en una sinfonía de Acción de gracias.

"Magnificat, es nuestro canto predilecto. ¡"Que nuestra vida sea un Magnificat perpetuo!" Délia

El Magnificat de Maria es música para nuestras vidas. Desde hace tantos años, resuena en nuestros sufrimientos y alegrias, formando nuestra manera de ser y de actuar; pero su ritmo ¿habrá tomado carne en nuestra vida diaria?

Nuestro mundo tiene urgente necesidad de alegría y esperanza. A veces solo falta una pequeña nota… para que nazca una sinfonía, que, entre sostenidos y bemoles, haga visble el Reino de un siglo al otro, de una cultura a la otra.

La ruta esá trazada… ¿Quién se comprometerá?
La melodía está escrita… ¿Quién la cantará?